ARCHIVO GENERAL
Explora la totalidad de las piezas conectadas por industria, mecanismo de distorsión y tema.
Cinco líneas que ayudaron a sostener una narrativa
En 1980, el New England Journal of Medicine publicó una carta al editor de cinco oraciones que concluía que los opioides rara vez generan adicción. Fue citada más de 600 veces como evidencia científica. Nunca fue un estudio.
La luz que nos falta
Durante décadas, el énfasis de la salud pública se desplazó fuertemente hacia la evitación del sol. Un estudio sueco que siguió a treinta mil mujeres durante dos décadas sugiere que esa postura puede tener costos que no se calcularon bien.
Los datos que no viajaron
En 2008, un análisis de datos de la FDA reveló que la eficacia de los antidepresivos estaba sobreestimada debido a que la mayoría de los ensayos con resultados negativos nunca se publicaron.
Los autores que firmaron papers que no escribieron
Entre 1997 y 2005, una empresa contratada por Wyeth escribió al menos 26 artículos científicos —identificados en documentos de litigación— favorables a su terapia hormonal sustitutiva y consiguió que médicos académicos los firmaran como autores. El fármaco, aprobado para millones de mujeres, aumentaba el riesgo de cáncer de mama. Los papers tendían a minimizar o no enfatizar estos riesgos.
El problema no es lo que comés. Es que no te movés.
En 2015, The New York Times reveló que Coca-Cola había financiado con millones de dólares una red de científicos dedicada a sostener que la obesidad se explica por el sedentarismo, no por el azúcar. El argumento era técnicamente posible. La selección de qué parte investigar no era inocente.
Lo que el protector solar no declara
El protector solar reduce la radiación UVB. Los rayos UVB producen vitamina D. La lógica parece directa. Pero la fisiología no siempre sigue la aritmética.
El litio y las cobayas tranquilas
En 1948, John Cade, un psiquiatra australiano que trabajaba en un hospital de veteranos de guerra, inyectó a cobayas con orina concentrada de pacientes maníacos. Para disolver el ácido úrico que quería estudiar, usó una sal de litio. Las cobayas se tranquilizaron. Había encontrado, sin saberlo, uno de los tratamientos más efectivos para el trastorno bipolar.
La pastilla que nadie quiso devolver
En 1992, Pfizer probaba un nuevo medicamento para la angina de pecho. Los ensayos clínicos mostraban efectos modestos sobre el corazón, pero los registros clínicos documentaban algo que el protocolo original no había contemplado. Esa señal se convirtió en uno de los medicamentos más exitosos y reconocibles del siglo XX.
El estudio de 135.000 personas que no produjo cambios sustantivos en las guías
En 2017, The Lancet publicó los resultados del estudio PURE: 135.335 personas de 18 países, seguidas durante 7,4 años. Los individuos con mayor consumo de grasas tenían menor mortalidad total. Los individuos con mayor consumo de carbohidratos, mayor mortalidad. Los hallazgos entran en tensión con aspectos centrales de las guías dietéticas vigentes en la mayoría del mundo occidental. Las guías no cambiaron sustantivamente.
Lo que un paper sobre colesterol en adultos mayores no puede concluir
En 2016, una revisión sistemática publicada en BMJ Open analizó datos de 68.000 adultos mayores y encontró que niveles altos de LDL se asociaban con menor mortalidad total en varios de los estudios revisados. El hallazgo plantea tensiones con la interpretación habitual de la hipótesis lipídica en ese grupo etario. El paper existe, merece ser leído, y sus limitaciones también merecen ser entendidas.
El estudio que midió lo que la gente recordaba haber comido
Gran parte de lo que creemos saber sobre la relación entre dieta y enfermedad viene de estudios que preguntaron a las personas qué habían comido. Un análisis publicado en PLOS ONE encontró que los datos de ingesta calórica de una de las bases de datos nutricionales más influyentes del mundo eran implausibles según modelos fisiológicos en la mayoría de los casos. El problema es real. Su alcance merece leerse con precisión.
La mitad siempre convence
Médicos y pacientes toman decisiones distintas según cómo se presentan los mismos datos. El sistema elige, casi siempre, el número más grande (riesgo relativo) sobre el más útil (riesgo absoluto).
Medir lo que se puede medir
Los ensayos clínicos no siempre miden si los pacientes viven más o mejor. Con frecuencia miden si un número en un análisis de sangre mejora. La diferencia entre esas dos cosas ha costado vidas.