El problema no es lo que comés. Es que no te movés.
En agosto de 2015, The New York Times publicó una investigación que documentaba algo que la industria de bebidas azucaradas había preferido mantener discreto: Coca-Cola había invertido al menos 1,5 millones de dólares en financiar la creación y el funcionamiento de una organización científica llamada Global Energy Balance Network. La organización tenía página web, sus miembros publicaban trabajos académicos y la red los amplificaba, promoviendo la idea de que la epidemia de obesidad se explicaba principalmente por el sedentarismo, no por la ingesta calórica. Su presidente, el investigador Steven Blair de la Universidad de Carolina del Sur, era uno de los expertos en actividad física más citados del mundo.
Era ciencia legítima, producida por científicos reales, con afiliaciones institucionales respetables. El financiamiento de Coca-Cola no siempre se declaraba de forma clara o completa.
La hipótesis que la Global Energy Balance Network promovía no era falsa. El sedentarismo es un factor de riesgo real para enfermedades crónicas. El ejercicio tiene efectos metabólicos documentados. Ninguno de esos hechos estaba en disputa.
Lo que estaba en disputa era la jerarquía: ¿cuánto del problema de la obesidad se explica por lo que se come y cuánto por cuánto se mueve? La evidencia disponible en ese momento, y la que ha acumulado desde entonces, señala consistentemente que en promedio la dieta tiende a tener un impacto mayor sobre el peso corporal que el ejercicio. No porque el ejercicio no importe —importa, y por muchas razones que van más allá del peso— sino porque es muy difícil compensar con actividad física el exceso calórico de una dieta alta en azúcares y ultraprocesados. Los nutricionistas tienen una frase para esto: no se puede superar una mala dieta corriendo.
Coca-Cola no inventó el debate. Lo amplificó, lo financió y lo posicionó estratégicamente en un momento en que los gobiernos discutían impuestos a las bebidas azucaradas.
Los correos electrónicos obtenidos por The New York Times mostraban a ejecutivos de Coca-Cola coordinando mensajes con los investigadores de la red, sugiriendo énfasis, revisando borradores de comunicados de prensa. No era una relación de mecenazgo neutral. Era una colaboración orientada a un resultado.
Después de la publicación del artículo, la Global Energy Balance Network cerró su página web. Steven Blair emitió una declaración reconociendo que debería haber declarado el financiamiento. Coca-Cola publicó un comunicado diciendo que se comprometía a mayor transparencia en sus alianzas con la comunidad científica. No hubo retractaciones relevantes asociadas al caso.
Lo que el caso ilustra no es una anomalía. Es un mecanismo. La industria no necesita fabricar resultados falsos para influir en la ciencia. Puede simplemente financiar la investigación de las preguntas que le convienen y no financiar las que no. Puede contratar a científicos genuinos que trabajen en hipótesis genuinas pero seleccionadas. Puede asegurarse de que los resultados convenientes tengan presupuesto para congresos, comunicados de prensa y acceso a medios.
El resultado no es ciencia falsa. Es ciencia incompleta, presentada de manera que desplaza la atención de donde el problema realmente está.
Un análisis publicado en PLOS Medicine en 2013 encontró que los estudios sobre bebidas azucaradas y peso corporal financiados por la industria eran significativamente más propensos a no encontrar asociación entre su consumo y la obesidad que los estudios sin financiamiento industrial.
La diferencia no estaba en los datos. Estaba en qué se decidió preguntar.
Referencias
- Serôdio P et al. "Coca-Cola — a model of transparency in research partnerships? A network analysis of Coca-Cola's research funding (2008–2016)." Public Health Nutrition, 2018. DOI: 10.1017/S136898001700307X
- O’Connor A. "Coca-Cola Funds Scientists Who Shift Blame for Obesity Away From Bad Diets." The New York Times, 2015.
- Bes-Rastrollo M et al. "Financial Conflicts of Interest and Reporting Bias Regarding the Association between Sugar-Sweetened Beverages and Weight Gain." PLOS Medicine, 2013. DOI: 10.1371/journal.pmed.1001578
- Hall KD et al. "Ultra-Processed Diets Cause Excess Calorie Intake and Obesity." Cell Metabolism, 2019. DOI: 10.1016/j.cmet.2019.05.008
- Malhotra A et al. "It is time to bust the myth of physical inactivity and obesity." British Journal of Sports Medicine, 2015. DOI: 10.1136/bjsports-2015-094911