RED

Cinco líneas que ayudaron a sostener una narrativa

2025-02-01
En 1980, el New England Journal of Medicine publicó una carta al editor de cinco oraciones que concluía que los opioides rara vez generan adicción. Fue citada más de 600 veces como evidencia científica. Nunca fue un estudio.

El 10 de enero de 1980, el New England Journal of Medicine publicó una carta al editor. No un paper. No un ensayo clínico. Una carta. Cinco oraciones. Sin metodología, sin datos primarios, sin análisis estadístico.

Se llamaba "Adicción rara vez vista en pacientes tratados con narcóticos" y la firmaban Hershel Jick y Jane Porter, del Hospital de Boston.

Esas cinco oraciones fueron utilizadas posteriormente como parte de una de las crisis de salud pública más devastadoras de la historia moderna.

Lo que Jick y Porter habían hecho era revisar los registros de pacientes hospitalizados que habían recibido opioides para el dolor agudo. De casi 12.000 pacientes, encontraron solo cuatro casos que pudieran describirse como adicción. Su conclusión: la adicción a los opioides en pacientes hospitalarios era un fenómeno raro.

Era una observación razonable, con una limitación enorme: los pacientes eran hospitalizados, recibían opioides bajo supervisión médica estricta, por períodos cortos y en contextos controlados. No era información sobre el uso de opioides en el dolor crónico, ni en el ambulatorio, ni durante meses o años.

Ese detalle —que era prácticamente todo— desapareció en el camino.

La carta empezó a ser citada en los años noventa, cuando Purdue Pharma lanzó OxyContin y necesitaba argumentos para sostener que su medicamento no generaba adicción. El paper de Jick y Porter era perfecto: venía del New England Journal of Medicine, que es la revista médica de mayor prestigio del mundo, y decía exactamente lo que convenía que dijera.

Muchas citas omitían que era una carta de cinco oraciones, no un estudio. Que los pacientes eran hospitalizados, no crónicos. Que los propios autores nunca habían afirmado que sus resultados se aplicaran al uso prolongado.

Para 2017, la carta había sido citada 608 veces. En una gran proporción de los casos, quienes la citaban la trataban como un estudio científico formal.

Ese año, un grupo de investigadores de la Universidad de Toronto rastreó todas las citas de la carta y publicó sus hallazgos en el mismo New England Journal of Medicine. Su conclusión fue directa: la carta había sido "amplificada más allá de toda justificación" y había sido utilizada de forma que contribuyó a sostener percepciones erróneas sobre el riesgo adictivo de los opioides —percepciones que se expandieron durante décadas en que la crisis ya acumulaba más de 400.000 muertes por sobredosis.

El New England Journal agregó una nota al pie de la carta original. Decía que la nota "ha sido citada de maneras que no están respaldadas por nuestros datos".

Era, en el lenguaje médico más comedido posible, un reconocimiento de que algo había salido muy mal.

Esto no es una historia sobre una carta. Es una historia sobre cómo un fragmento de evidencia —pequeño, acotado, con limitaciones obvias— puede recorrer décadas y ayudar a sostener una narrativa que termina costando medio millón de vidas, si encuentra el viento correcto.

El viento, en este caso, tenía nombre: Purdue Pharma, la familia Sackler, una industria farmacéutica con acceso directo a los médicos que recetaban, y una regulación que llegó veinte años tarde.

La carta solo fue el primer paso. El resto lo hicieron personas que sabían exactamente lo que estaban haciendo.

Referencias

  • Porter J, Jick H. "Addiction Rare in Patients Treated with Narcotics." New England Journal of Medicine, 1980. DOI: 10.1056/NEJM198001103020221

  • Leung PTM et al. "A 1980 Letter on the Risk of Opioid Addiction." New England Journal of Medicine, 2017. DOI: 10.1056/NEJMc1700150

  • Van Zee A. "The Promotion and Marketing of OxyContin: Commercial Triumph, Public Health Tragedy." American Journal of Public Health, 2009. DOI: 10.2105/AJPH.2007.131714

Menos ruido, más método.

Recibe cada semana un análisis sobre los sesgos, errores y serendipias que definen el conocimiento científico actual.

Cargando archivo...