ARCHIVO GENERAL
Explora la totalidad de las piezas conectadas por industria, mecanismo de distorsión y tema.
El hombre que llegó primero
En los años 50, John Yudkin identificó al azúcar como el principal culpable de las enfermedades cardíacas. Lo que siguió fue una campaña de descrédito orquestada por la autoridad científica y financiada por la industria.
El hombre que eligió siete países
Ancel Keys utilizó un subconjunto de países cuando publicó el estudio que redefinió la nutrición del siglo XX. Los que incluyó mostraban la correlación que él esperaba encontrar. La selección ha sido criticada desde entonces. El debate sigue abierto.
El problema no es lo que comés. Es que no te movés.
En 2015, The New York Times reveló que Coca-Cola había financiado con millones de dólares una red de científicos dedicada a sostener que la obesidad se explica por el sedentarismo, no por el azúcar. El argumento era técnicamente posible. La selección de qué parte investigar no era inocente.
El estudio de 135.000 personas que no produjo cambios sustantivos en las guías
En 2017, The Lancet publicó los resultados del estudio PURE: 135.335 personas de 18 países, seguidas durante 7,4 años. Los individuos con mayor consumo de grasas tenían menor mortalidad total. Los individuos con mayor consumo de carbohidratos, mayor mortalidad. Los hallazgos entran en tensión con aspectos centrales de las guías dietéticas vigentes en la mayoría del mundo occidental. Las guías no cambiaron sustantivamente.
El estudio que midió lo que la gente recordaba haber comido
Gran parte de lo que creemos saber sobre la relación entre dieta y enfermedad viene de estudios que preguntaron a las personas qué habían comido. Un análisis publicado en PLOS ONE encontró que los datos de ingesta calórica de una de las bases de datos nutricionales más influyentes del mundo eran implausibles según modelos fisiológicos en la mayoría de los casos. El problema es real. Su alcance merece leerse con precisión.