Los límites de la evidencia
Qué puede decir —y qué no— la evidencia científica sobre las preguntas que más importan.
El estudio que midió lo que la gente recordaba haber comido
Gran parte de lo que creemos saber sobre la relación entre dieta y enfermedad viene de estudios que preguntaron a las personas qué habían comido. Un análisis publicado en PLOS ONE encontró que los datos de ingesta calórica de una de las bases de datos nutricionales más influyentes del mundo eran implausibles según modelos fisiológicos en la mayoría de los casos. El problema es real. Su alcance merece leerse con precisión.
Medir lo que se puede medir
Los ensayos clínicos no siempre miden si los pacientes viven más o mejor. Con frecuencia miden si un número en un análisis de sangre mejora. La diferencia entre esas dos cosas ha costado vidas.
La mitad siempre convence
Médicos y pacientes toman decisiones distintas según cómo se presentan los mismos datos. El sistema elige, casi siempre, el número más grande (riesgo relativo) sobre el más útil (riesgo absoluto).
Lo que un paper sobre colesterol en adultos mayores no puede concluir
En 2016, una revisión sistemática publicada en BMJ Open analizó datos de 68.000 adultos mayores y encontró que niveles altos de LDL se asociaban con menor mortalidad total en varios de los estudios revisados. El hallazgo plantea tensiones con la interpretación habitual de la hipótesis lipídica en ese grupo etario. El paper existe, merece ser leído, y sus limitaciones también merecen ser entendidas.
Cuando bajar el número mató gente
El ensayo ACCORD mostró que un control glucémico intensivo aumentaba la mortalidad en pacientes diabéticos, desafiando la lógica de tratar marcadores biológicos en lugar de resultados clínicos reales.
Los autores que firmaron papers que no escribieron
Entre 1997 y 2005, una empresa contratada por Wyeth escribió al menos 26 artículos científicos —identificados en documentos de litigación— favorables a su terapia hormonal sustitutiva y consiguió que médicos académicos los firmaran como autores. El fármaco, aprobado para millones de mujeres, aumentaba el riesgo de cáncer de mama. Los papers tendían a minimizar o no enfatizar estos riesgos.
Lo que el protector solar no declara
El protector solar reduce la radiación UVB. Los rayos UVB producen vitamina D. La lógica parece directa. Pero la fisiología no siempre sigue la aritmética.
El problema no es lo que comés. Es que no te movés.
En 2015, The New York Times reveló que Coca-Cola había financiado con millones de dólares una red de científicos dedicada a sostener que la obesidad se explica por el sedentarismo, no por el azúcar. El argumento era técnicamente posible. La selección de qué parte investigar no era inocente.