ARCHIVO GENERAL
Explora la totalidad de las piezas conectadas por industria, mecanismo de distorsión y tema.
La duda como producto
En los años cincuenta, las tabacaleras desarrollaron una estrategia para disputar la evidencia científica que las comprometía: no era necesario demostrar que el tabaco era inocuo. Solo había que instalar la duda. Esa estrategia sobrevivió a las tabacaleras y hoy está en todas partes.
El litio y las cobayas tranquilas
En 1948, John Cade, un psiquiatra australiano que trabajaba en un hospital de veteranos de guerra, inyectó a cobayas con orina concentrada de pacientes maníacos. Para disolver el ácido úrico que quería estudiar, usó una sal de litio. Las cobayas se tranquilizaron. Había encontrado, sin saberlo, uno de los tratamientos más efectivos para el trastorno bipolar.
Cuando el diseño es también la conclusión
El sesgo de confirmación no espera a los resultados; se instala en la selección del outcome, en los criterios de parada y en la población elegida. Cómo el diseño de un estudio puede predeterminar su éxito antes de recolectar el primer dato.
Cuando la ciencia intentó verificarse a sí misma
La reproducibilidad es el pilar de la ciencia, pero ¿qué sucede cuando se intenta poner a prueba sistemáticamente? Un análisis de los fallos estructurales que surgieron cuando los investigadores intentaron repetir los estudios más influyentes de la última década.
El problema del p menor a 0,05
Cómo una convención estadística terminó convirtiéndose en uno de los filtros más influyentes de la ciencia moderna.
Cuando la ciencia intentó verificarse a sí misma
Lo que ocurrió cuando cientos de investigadores intentaron repetir algunos de los hallazgos más influyentes de la psicología.
La evidencia invisible
Cómo la FDA descubrió que la eficacia de los antidepresivos había sido sistemáticamente sobreestimada.
Cinco líneas
Cómo una carta de 101 palabras ayudó a sostener una narrativa que costó cientos de miles de vidas.
Cuando el diseño es también la conclusión
En 1960, un psicólogo mostró a los voluntarios de su experimento tres números —2, 4, 6— y les pidió que descubrieran la regla que los gobernaba.